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Prevenir el maltrato a los mayores

La figura del mayor ha pasado de ocupar un lugar privilegiado dentro del ámbito y la dinámica familiar, a convertirse en una carga para aquellos que tienen que atenderle. Son cada vez más comunes las noticias de malos tratos hacia la tercera edad, mayoritariamente a personas con una dependencia y con un deterioro cognitivo elevado.

Pero, ¿qué entendemos por maltrato a los mayores? El maltrato no se reduce a una acción física directa e intencionada, el término abarca otros conceptos mucho más amplios y no tan fácilmente detectables, como el psíquico y el social. Las negligencias se sitúan como la primera de las causas de maltrato, y no obligatoriamente van unidas a un deseo expreso de las mismas, en muchas ocasiones se suceden por el acelerado ritmo de vida en el que estamos inmersos. Esto hace que la atención a nuestros mayores se vea mermada, por lo que cada vez más es necesario un cambio de mentalidad, que retome el concepto y misión de cuidado que nuestra sociedad tenía años atrás.

Detectar las primeras evidencias de un cuidado deficitario es fundamental, para ello es necesario atender al estado del mayor: si está hidratado, bien alimentado, si tiene una correcta higiene, si va bien vestido, si está animado o triste, si quiere salir a pasear… En estos casos, tanto el médico como cualquier persona que intuya que puede existir alguna deficiencia de cuidado con un mayor es su deber poner en marcha mecanismos para solucionarlo. No podemos olvidarnos de la importancia que los mayores han tenido en nuestras vidas, menos cuando más nos necesitan.

Una adecuada red de asistencia a los mayores minimizaría esta terrible problemática, incidiendo positivamente en la mejora de su calidad de vida

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