Escrito por Tendenzias

Mayores, ejercicio y medicamentos

Normalmente, las personas mayores deben tomar una amplia variedad y cantidad de medicamentos, y esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de empezar un programa de actividad física, tanto para adaptarlos a sus necesidades y comprobar sus progresos, como para desarrollar la actividad con total seguridad y sin riesgos.

Además de la valoración del aparato cardiovascular, respiratorio, músculo-esquelético y neurológico, es necesario un análisis de la medicación que el mayor utiliza y que puede afectar a su funcionalidad durante el ejercicio. El uso de ciertos tipos de medicación debe conducirnos a reforzar el cuidado por riesgo de caída y a insistir en una correcta hidratación antes, durante y después de clase. Se deben evitar siempre los esfuerzos extremos y prestar atención a la temperatura corporal del cliente.

Los beta-bloqueantes (comunes para tratar la angina, hipertensión o arritmias) pueden disminuir la frecuencia cardíaca y causar fatiga, depresión y mareo, y tal vez complicar la regulación de la temperatura corporal.

Los diuréticos pueden causar hipotensión y producir mareos, además de aumentar la necesidad de acudir al baño y favorecer la deshidratación, complicando la regulación de la temperatura corporal.

Los hipnóticos y tranquilizantes aumentan la somnolencia. Algunos bloquean la sudoración y aumentan la temperatura corporal interna, causando riesgo de hipertermia. Los antidepresivos pueden causar sequedad de boca, mareos y debilidad, aumentando el riesgo de caídas.

Los analgésicos pueden causar somnolencia, ataxia, confusión, problemas digestivos e incluso ulceraciones en el estomago (ante el dolor de estomago causado por la ingesta de analgésicos, debe evitarse empeorarlo con el ejercicio, una vez que este deriva el flujo sanguíneo a los músculos).

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