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Los jubilados se aburren

Hay estadísticas, aunque no todo en esta vida sean las estadísticas,  que demuestran que los jubilados se aburren. Hay muchos que al dejar la actividad laboral se encuentran desorientados, no saben cómo ocupar su tiempo, sienten que estorban en casa y en todas partes, y más si a esto unimos que en los años de convivencia ellos (porque en estos casos suelen ser más los hombres) no han participado de las labores del hogar.

La convivencia con la familia más constante puede llegar a ser un auténtico desagravio tanto para la esposa, que ahora tiene todo el día al marido en casa, como para él que demanda atenciones mientras deambula por el pasillo, el salón o la cocina. No es extraño que surjan problemas conyugales en estos momentos.

A veces la soledad se convierte en la compañera de un hombre jubilado y empiezan los pensamientos negativos: no sirvo para nada, soy un estorbo…que acaban precipitando una depresión, ésta es una respuesta a la jubilación forzosa. Cuando estamos deprimidos también estamos más vulnerables a caer enfermos.

Así que manos a la obra, y empiece a estar ocupado, demande tareas del hogar…no pretenda ser ahora un Karlos Arguiñano, pero seguro que le pueden dar una lista de la compra y hacerla. Revise las “chapuzas” que hay que reponer en el hogar, ahora ya no tiene que esperar al fin de semana.

Instale una rutina en su vida, compra e periódico, ir a la biblioteca, jugar la partida, al igual que cuando estaba trabajando cree sus horarios y actividades.

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