Escrito por Tendenzias

La alimentación en la vejez

La calidad de vida de las personas mayores depende, fundamentalmente, de factores genéticos, ambientales y de los relacionados con el estilo de vida, por lo que el mantenimiento de un adecuado estado nutricional a través de la dieta puede llegar a ser determinante para la salud. Mediante una alimentación y un nivel de actividad física adecuados se pueden aminorar los cambios relacionados con el proceso de envejecimiento.

Por eso, se recomienda que las personas mayores ajusten su alimentación a las necesidades que se despiertan al entrar en la vejez, la cantidad y reparto de nutrientes en la segunda mitad de la vida es similar a la del adulto sano, pero conviene introducir unas pequeñas modificaciones.

Los cambios fisiológicos atribuidos a la edad y, específicamente, a los mayores son la reducción de la masa celular activa y del gasto energético en reposo, la disminución del agua corporal y del consumo de oxígeno. Pérdida de masa ósea y de función renal, cambios en el sistema endocrino e inmune… Ante esta situación, la alimentación debe adaptarse para satisfacer las nuevas carencias.

En este sentido, la dieta mediterránea se ha revelado como un estilo de alimentación que se adapta perfectamente a tus necesidades vitales, además de proporcionarte el placer de degustar sabrosos platos. Los expertos coinciden en que, entrada la vejez, debemos aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres para asegurar el aporte de fibra. Al mismo tiempo, conviene moderar el consumo de carne y pescado y evitar los excesos con el azúcar, grasa animal, proteínas y sal.

A medida que uno se acerca a edades avanzadas, se aconseja llevar unas pautas alimentarias más regulares, con una mayor frecuencia de comidas y una menor cantidad de las mismas.  A partir de los 65 años conviene poner especial atención en satisfacer la demanda de todos los nutrientes y mantener un peso adecuado.

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