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Hipertenso sí, pero feliz

Nuestro tema de hoy es la hipertensión, que ha llevado a muchos a tener que suprimir la sal de su vida, ¡ay! la sal, ese condimento que resalta el sabor de los platos y bestia negra para muchos. Si conocemos los riesgos de su exceso quizás comprendamos mejor porqué está tan maldito.

Lo que está claro es que no podemos vivir sin sal, pero su exceso es nocivo. Los principales trastornos que provoca la retención de sal son edemas, trastornos cutáneos, y constituye una de las principales causas de la obesidad y la hipertensión arterial. Autoridades mundiales en la materia, como el catedrático Giuseppe Mancia de Milán mantienen que unas arterias bien tratadas no tienen edad, y que nadie es hipertenso por el simple hecho de ser anciano, lo que pasa es que el tabaco, el colesterol, la obesidad o la diabetes son factores de riesgo que disparan los valores normales de presión sanguínea.

Si el médico le ha prohibido la sal, para que sus comidas no resulten tan sosas puede cocinarlas en papillote, o cocerlas l vapor. Además hay potenciadores del sabor como el vinagre, el limón, los ajos, cebolla, cebolletas, y puerros. Especias e hierbas aromáticas, como la pimienta, curry, azafrán, canela, albahaca, hinojo, estragón, laurel, romero, tomillo…

¡Ojo! Hay que tener en cuenta que la sal que añadimos a ensaladas, se suma a la que ya tomamos en la condimentación de los guisos y la que llevan los productos envasados. Y algunos alimentos como el apio, perejil, algunos cereales, la leche, o los huevos, ya tienen bastante sodio en su estado natural. Y ahora…a caminar, es una excelente forma de tener las arterias limpias.

¿Qué es lo que piensas?