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Cuidados de los pies en la vejez

Caminar es una de las actividades que más realizamos a lo largo de la vida, pero con los años los pasos se van volviendo más lentos y, en muchos casos, dolorosos. Los adultos mayores pueden presentar múltiples alteraciones a nivel de los pies, no solamente por la deformación ósea que se va produciendo a lo largo del tiempo, sino por los cambios estructurales que sufre la piel. El mal cuidado de estos problemas puede repercutir en el caminar, provocando la claudicación intermitente, es decir que pierdan el deseo de hacerlo por miedo al dolor, lo que sin duda afecta su calidad de vida.

Quienes tradicionalmente sufren más de los pies son las mujeres, por el uso en su juventud de zapatos muy estrechos y de tacón alto, pero también se ha visto un aumento de problemas en los hombres, por razones genéticas.

Los juanetes y dedos martillo, una deformación de los pies por un crecimiento exagerado del hueso hacia afuera, son muy dolorosos porque forman callos con raíces que presionan las terminaciones nerviosas ubicadas en los pies. Gracias a los avances médicos, todos estos problemas pueden prevenirse y, mejor aún, sanarse. Plantillas, separadores de dedos, juaneteras y protectores de callos ayudarán a los mayores a cuidar sus pies.

De todas formas, es recomendable que las personas mayores incidan en al autocuidado de sus pies. Es necesario ser concienzudos en el secado, para prevenir la aparición de hongos. Después se debe aplicar crema humectante en el dorso y planta del pie. El calzado habitual debe ser un zapato amplio, de punta redonda con talón alto, forrado  sin costuras internas e idealmente de cuero.

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