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Biografía de Ruben Dario

Félix Rubén García Sarmiento, más conocido como Rubén Darío, fue un poeta nicaragüense nacido en Matagalpa (ciudad que hoy en día lleva su nombre), el 18 de enero de 1867. Murió en León el 6 de febrero de 1916.

Rubén Darío es considerado como el máximo representante del Modernismo en la literatura de lengua hispana, siendo quizás el poeta más influyente del siglo XX, hecho que le hizo merecedor del sobrenombre “príncipe de las letras castellanas”.

Su infancia estuvo marcada en gran parte por la relación entre sus padres, los cuales se separan antes de él nacer, debido al alcoholismo de su padre entre otras cosas, lo que hace a su madre cambiar de ciudad. Cambian en muchas ocasiones de residencia y vuelven cuando sus padres se reconcilian por un periodo de tiempo, para volver a separarse y quedarse a vivir en León. Así que se puede decir que fue criado en León, principalmente por sus tíos, y apenas tuvo contacto con su madre pues ésta residía en Honduras.

La familia que lo crió pasaba por apuros económicos, así que Rubén Darío trabajó como aprendiz de sastre para ayudar económicamente hasta que pasó a ser educado por los jesuitas en torno al año 1880.

Rubén aprendió a leer con tan sólo tres años y fue precoz en su trato con las letras; sin duda poseía un don para la literatura, incluso se conserva uno de sus primeros sonetos, del año 1879, el cual consiguió publicar en un periódico cuando tenía tan sólo 13 años bajo el título “ Una lágrima”. Seguidamente comenzó a colaborar con diversas revistas y periódicos, ganándose el sobrenombre de “el niño poeta”. Su obra estaba muy influenciada por los poetas de la época, como Zorrilla, Campoamor o Ventura de la Vega.

Más adelante, Rubén Darío sintió mucha curiosidad por las obras de Víctor Hugo, el cual tendría posteriormente una enorme influencia sobre él. En sus versos se refleja el pensamiento liberal, así como su hostilidad hacia la Iglesia católica y su gran influencia en la sociedad del momento.

Darío tenía una extraordinaria memoria y creatividad, cosa que le hizo poder ser invitado en multitud de ocasiones para recitar poesía en diferentes actos sociales.

Por aquel entonces Darío, que vivía en Managua, es invitado a estudiar en Europa, pues pensaban que sus dotes lingüísticas serían mejor educadas allí. Pero debido a el tono anticlerical de sus versos, tuvo que quedarse a continuar sus estudios en Nicaragua, cosa que alegró a Rubén, pues pudo continuar trabajando como periodista en su país colaborando con diarios como El Ferrocarril.

En 1882, Rubén Darío viaja al Salvador, donde fue protegido por el presidente de la república y conoció otros estilos como el verso alejandrino francés, al cual intentó adaptar a la métrica castellana por primera vez. Este hecho resultó posteriormente ser la característica principal de las obras literarias de Darío, así como también de todos los modernistas. Así el periodo en el Salvador fue glorioso e esencial, pero tuvo que marcharse a Chile después de enfermar de viruela y debido a problemas económicos.

En Chile consiguió trabajo en un periódico llamado La Época gracias a la amistad que poseía con Eduardo Poirier, pero aún así esta no fue una etapa buena para Darío, quien sufría constantes humillaciones por su procedencia o color de piel, además de verse obligado a vivir en una situación de precariedad.

Después de un periodo en Centroamérica, Rubén Darío viajó a Argentina, donde fue recibido con los brazos abiertos por los intelectuales. Allí colaboró con numerosos periódicos y trabajó como cónsul de Colombia. Allí Darío escribió poemas muy destacados, como “Canto a la Argentina” y otros poemas. En este poema destaca la acogida del país a los inmigrantes. Otros poemas de similar línea son “Oda a Mitre”, “Cantos de vida y esperanza”, y un largo etcétera. Fue muy famoso también “Los cisnes”, donde reflejaba la incertidumbre que tenía sobre el futuro que le esperaba a la cultura hispánica frente a Estados Unidos, que empezaba a predominar.

En España, Rubén Darío y su poesía se reivindicaron en los años 60 gracias a un grupo de poetas conocidos como “los novísimos”, y sobretodo por Pere Gimferrer, el cual incluso dio nombre a uno de sus libros en honor a Darío como “ El claro homenaje al Nicaragüense”.

Como dato extraño, podemos destacar que Rubén Darío apenas ha sido traducido, por lo cual no es demasiado conocido más allá de los países de habla hispana.

Disfruta también de otras biografías de escritores célebres como Gabriel García Márquez, Miguel Hernández y Pablo Neruda.

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